El cambio de gobierno de este año tiene una relevancia de grandes dimensiones, ha finalizado una era de enorme retroceso para el país; los dos gobiernos del FMLN significaron heridas graves, las cuales hicieron un daño inconmensurable en todos los ámbitos de nación.

Ámbito económico: El Gobierno de Salvador Sánchez Cerén no cumplió la meta de alcanzar un crecimiento económico del 3% anual, previsto en su Plan Quinquenal de Desarrollo (PDQ) 2014-2019, y se justificó con factores externos del país y el impacto de tener una economía dolarizada. el informe del Ejecutivo señala que entre 2014 y 2018 la economía creció un promedio de 2.36%, 0.64 puntos porcentuales por debajo de la meta.

Seguridad pública: FUSADES presentó la semana pasada su estudio en esta área, la cual refleja lo siguiente: señaló que durante el Gobierno actual se reportaron 16 mil personas desaparecidas y 234 policías asesinados, se tuvo cerca de 23,000 asesinatos, superando con creces la violencia homicida en el periodo del expresidente Mauricio Funes que fue de 17,524 asesinatos. Fue un quinquenio sangriento y a esto le sumamos el flagelo de los desplazamientos forzados que se incrementó considerablemente, la seguridad pública fue una deuda pendiente.

Lo único rescatable del plan El Salvador seguro es el programa yo Cambio, el cual trabaja con reos en fase de confianza y a esto si debe dársele continuidad porque es imprescindible brindar apoyo necesario a personas que buscan reinsertarse en la sociedad. Ayuda a reducir el hacinamiento carcelario el cual se ha logrado mucho en nuestro país con este interesante programa.

En el rubro salud, tenemos las paupérrimas condiciones de la infraestructura en los hospitales, falta de medicamentos y de instrumentos claves para realizar procedimientos quirúrgicos. Un trato indigno para los médicos salvadoreños, priorizando a doctores que se formaron en Cuba, no habiendo una competitividad real de sus plazas.

La ideologización y adoctrinamiento en muchas instituciones públicas fue evidente, buscar subyugar a sindicatos y los que no se subordinaron terminaron en férreas disputas y descontento. El adoctrinamiento en ideología de género en las instituciones de gobierno fue muy visible, promoción del aborto, disfrazándolo con una dialéctica del lenguaje para confundir a las personas, siendo esto algo perverso.

Ciudad Mujer un proyecto aparentemente exitoso, la FGR tiene dos investigaciones; data de 2018 e implica a la Unidad Especializada contra el Lavado de Dinero y Activos de la FGR, que ha cuestionado el uso de $675,000 en dos proyectos de Ciudad Mujer. Y la segunda es la relación entre la Secretaria de Inclusión Social (SIS) y una organización no gubernamental llamada Fundación Plenus, ambas dirigidas por Vanda Pignato. Esta última se habría valido de fondos y herramientas públicas para promover Ciudad Mujer en el extranjero y obtener ganancias.

Otro nefasto legado fue el haber escudado al prófugo Mauricio Funes quien cínicamente vive en Nicaragua con una plaza gubernamental en ese país. Su apoyo al dictador Daniel Ortega y Nicolás Maduro en Venezuela fue otra abyecta herencia del FMLN en el poder. Haber cortado relaciones con Taiwan y sus constantes diatribas ideológicas contra EE.UU. nuestro principal socio económico, fueron decisiones deplorables políticamente.

Es interesante el legado familiar que tenía también el expresidente Salvador Sánchez Cerén, el cual conocimos recientemente por los despidos realizados por el actual presidente Nayib Bukele. Seis parientes cercanos al expresidente Salvador Sánchez Cerén fueron removidos de sus cargos el Martes pasado. Las plazas cesadas son las de dos hijos, tres nietos y una nuera del exmandatario. Parece que el “Buen Vivir” si existió, pero beneficiando solamente a familiares y allegados de los expersoneros del gobierno del FMLN.

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